Una vez determinado el objetivo para el que se ahorra, y determinado el porcentaje que se ahorra todos los meses, se pueden invertir esos ahorros de forma periódica.

¿En que producto invierto? Eso depende del objetivo económico para el que se esté ahorrando, del tiempo que se disponga para ahorrar y de cada persona (lo que los asesores financieros llamamos perfil de riesgo, que básicamente es el estómago que cada uno tiene para aguantar ciertas oscilaciones en las inversiones).

Invertir de forma periódica permite beneficios de interés compuesto, es decir, la rentabilidad que se obtiene periódicamente de las inversiones, lo que genera a su vez más rentabilidad año tras año.

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