Una mujer que pensó que sería más fácil ahorrar para su retiro después de terminar de pagar el crédito estudiantil que contrajo para cursar la universidad.

Cuando por fin liquidó su deuda, cayó presa del amor y comenzó a ahorrar para su boda. Luego para una casa, después vinieron los gastos que conlleva tener hijos.

Lo “más fácil” nunca llegó y 30 años después, a sus 50 años, se encontró sin dinero ahorrado para un retiro digno.

El mensaje de esta historia es: La mejor decisión que puedas tomar a los 20 años de edad es empezar tu ahorro con un plan de retiro que permita invertirlo para multiplicarlo.

Cuanto antes comiences a ahorrar e invertir más fácil será ajustar un presupuesto

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